Ciudad, gran ciudad, obscura, fría, mojada, la gente camina sin rumbo aparente, atardecer sin sol, frío y mas frío, las luces de a poco se encienden mientra el cielo se obscurece lentamente muy lentamente, hay una melancolía generalizada, no llueve pero se siente el humor de lluvia… de repente una ligera llovizna de aguanieve opaca todo, lo vuelve resbaladizo, y nubla el horizonte, la ciudad va perdiendo color conforme pasa el tiempo, todo se torna en escala de grises.

Camino sin sentido, esperando que algo cambie, pero no es así, extrañamente me siento feliz en este estado melancólico, estoy en mi ambiente, siempre he habitado en este estado, solo que ahora el clima corresponde. Pienso que debería ir a algún lado, porque si no se sabe a donde se va, se corren muchos riesgos; recuerdo cierto lugar que alguna ves visite, decido ir.

Comienzo a subir una colina, veo como los negocios comienzan a cerrar mientras que otros recién abren, el olor a café en muchos de ellos me atrae, hasta que desisto a la tentación y compro uno; en el camino voy saboreando el olor, tomo pequeños sorbos, porque el café es una delicia que debe ser disfrutado lentamente, siempre he pensado eso, me sumerjo en mis recuerdos sucedidos con una taza de café al lado y mi mente comienza a divagar en cosas sin sentido, repentinamente me doy cuenta de que termine sentado en una banca de un parque publico que esta desolado por el clima, reemprendo mi marcha, volteo un momento diviso las luces de la ciudad hasta donde me es posible, a pesar del clima la visibilidad es aceptable ahora que me encuentro en un punto mas elevado puedo ver parte de la ciudad, mi ciudad que tanto amo, el iluminado publico prende de un momento a otro y comienza a iluminar todo. La sensación de confort no se va, me siento feliz, como si me hubiera reunido con un viejo amigo al que no veía desde hace mucho tiempo.

Por fin llego al lugar de mi destino, es un parquecillo bastante pequeño, elevado sobre las casas de abajo de la pequeña colina que hay que subir, esta al borde un ligero desfiladero, es un lugar calmado con algunos árboles, es una especie de atrio con una barda circundante bastante pequeña donde uno se pude recargar cómodamente, el iluminado es de color blanco pero con la bruma de la llovizna la luz se atenúa, aquí casi no hay gente contrario a lo que pasa bajando la colina, donde la multitud se aglutina, alguna pareja en unas bancas, pero solamente ellos.

Me recargo en la barda la llovizna ya ceso pero el ambiente húmedo prevalece, saco de mi chamarra un paquete de tabacos, y prendo uno, doy un pequeño sorbo a mi café, y volteo al horizonte, la felicidad se incremente por un momento, me siento afortunado de estar presenciando eso, y creo que nadie podrá comprender totalmente mi sentir por ese paisaje frío y gris.

Permanezco largo rato observando al horizonte divagando por periodos y sin pensar en otros, la noche cae totalmente en la ciudad, el cielo se despeja por momento muy cortos y se nubla dejando entrever un poco la luna, observo mi reloj, ha paso un buen rato desde que estoy ahí, cavilo un momento, y decido que es hora de regresar; pasare por otro café y después cenare algo ligero, probablemente llegue a casa prenda la t.v. un rato y me dormiré viéndola.

Fue un buen día después de todo.

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